Lo sé, no escribo en el blog, tampoco actualizo su aspecto y voy a contracorriente porque no uso bloger o Wordpress.

De todos modos he pensado escribir una entrada nueva porque recientemente hay alguna novedad en mi vida, soy papá, casi siempre felicitaba a todos los que acababan de serlo y en muchos casos, sigues con mayor o menor interés los comentarios emotivos incluso algo pasteleros de los nuevos padres, he visto muchos, pues a mi edad gran parte de mis amigos y conocidos ya han pasado por esa etapa, inundando nuestros teléfonos y cuentas de Facebook de eones de fotos de bebés que casi siempre me habían parecido, salvo algún caso excepcional, “feos como bebés” y al revés de lo que suele comentar todo el mundo… sin casi parecido con sus progenitores, como mucho se parecían a otro bebé; si alguien me ponía un recién nacido en los brazos, pensaba mientras sonreía "menudo marrón, ¿ahora qué hago yo con este bebé que no interactúa? ¡¡¡ Joer... Míralo que se la va a caer la cabeza!!! ¡¿por qué llora si no le he dicho nada?!... No es que no quisiera tener hijos, siempre he tenido claro que sí, lo único es que no me atraía esa etapa de la infancia que yo veía de dormir y comer y extremadamente delicada.

Pero ahora...